Pozos en desuso, nuevo patrón criminal en Guanajuato: colectivos alertan por ocultamiento de cuerpos

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El uso de pozos en desuso para ocultar cuerpos se ha convertido en un patrón recurrente en Guanajuato. Colectivos de búsqueda advierten que esta práctica, atribuida a grupos delictivos, se ha identificado en municipios como Celaya, Salamanca y la zona de los Apaseos, dentro de la región Laja-Bajío.

De acuerdo con testimonios de buscadoras y reportes en campo, estos espacios abandonados han sido reutilizados como sitios de inhumación clandestina, dificultando la localización de personas desaparecidas y complicando las labores forenses.

Un patrón que se repite en Guanajuato

Integrantes de colectivos como “Una Luz en Mi Camino” y “Unidos por los Desaparecidos de León” señalan que los pozos en desuso son utilizados de forma sistemática, principalmente en municipios donde opera el Cártel de Santa Rosa de Lima.

Norma Patricia Barrón Núñez, buscadora en Irapuato, explicó que este tipo de hallazgos responde a distintos modos de operación de los grupos criminales en la región, donde las desapariciones se vinculan con prácticas específicas para ocultar los cuerpos.

“Desafortunadamente es la manera de dejar desaparecidos y de no saber de nuestros familiares”, señaló.

Hallazgos constantes y falta de análisis

Los colectivos coinciden en que los hallazgos en pozos en desuso han sido constantes en la región Laja-Bajío, sin que exista —hasta ahora— un análisis de contexto por parte de las autoridades que permita entender a fondo este patrón.

La falta de información oficial ha obligado a las familias buscadoras a documentar por su cuenta los sitios y recurrencias, en medio de condiciones de alto riesgo.

Autoridades comienzan a sellar pozos

Ante esta situación, autoridades estatales informaron que se ha iniciado el sellado de pozos en desuso en municipios como Villagrán y Juventino Rosas.

Según datos oficiales, en lo que va del año se han clausurado al menos cinco pozos, algunos con profundidades de hasta 200 metros, lo que dificulta las tareas de recuperación de restos.

Además, se ha detectado que en algunos casos los pozos son rellenados con cemento, lo que complica aún más las labores de búsqueda.

Colectivos actúan ante la urgencia

Frente a la falta de intervención inmediata, colectivos han comenzado a sellar pozos por su cuenta, utilizando piedras, tierra, troncos y herramientas para evitar su reutilización.

Teresa Morales Rodríguez, buscadora guanajuatense, explicó que estas acciones buscan prevenir nuevos hallazgos en los mismos sitios.

“No queremos venir y que ya haya cuerpos”, expresó.

Un problema que se expande

Aunque la práctica se ha documentado con mayor frecuencia en la región Laja-Bajío, buscadoras advierten que también se han registrado casos en otras zonas, con variaciones en la forma en que los grupos criminales operan.

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