El Niño 2026 podría convertirse en uno de los más intensos de la historia: advierten sequías y cambios en huracanes

NOAA advierte que El Niño ya está presente y podría alcanzar una intensidad histórica en 2026, con efectos en lluvias, sequías y huracanes.

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Las condiciones de El Niño ya están presentes en el océano Pacífico y podrían fortalecerse de forma extraordinaria durante los próximos meses. De acuerdo con el más reciente informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe una probabilidad del 63% de que este fenómeno alcance una intensidad considerada “muy fuerte” entre finales de 2026 e inicios de 2027.

Los pronósticos han llamado la atención de meteorólogos y especialistas porque algunos modelos climáticos proyectan que este evento podría convertirse en uno de los más intensos registrados desde que existen mediciones modernas, superando incluso episodios históricos como los de 1982-83, 1997-98 y 2015-16.

¿Qué está pasando con El Niño?

Durante las últimas semanas se han observado temperaturas del océano Pacífico ecuatorial significativamente superiores a lo normal, una de las principales señales de El Niño.

Además, la atmósfera ya comenzó a responder a ese calentamiento, confirmando que el fenómeno se encuentra oficialmente establecido y que podría seguir fortaleciéndose durante el verano, otoño e invierno del hemisferio norte.

Los modelos del Conjunto Multi-Modelo de Norteamérica (NMME) estiman que las anomalías podrían alcanzar hasta +3.4 grados Celsius en la región conocida como Niño 3.4, una cifra que lo colocaría entre los eventos más fuertes de la historia moderna.

¿Cómo podría afectar a México?

Aunque los impactos exactos aún no pueden determinarse con precisión, históricamente los eventos intensos de El Niño suelen modificar los patrones de lluvia y temperatura en diversas regiones del país.

Entre los posibles efectos se encuentran:

  • Mayor riesgo de sequía en algunas zonas.
  • Temperaturas más elevadas durante ciertos periodos.
  • Cambios en la distribución de lluvias.
  • Reducción de precipitaciones en partes de Centroamérica y el Caribe.
  • Presión adicional sobre presas y sistemas de abastecimiento de agua.

Especialistas recomiendan hacer un uso responsable del agua durante los próximos meses ante la posibilidad de condiciones más secas de lo habitual en algunas regiones.

¿Qué pasará con los huracanes?

Uno de los efectos más conocidos de El Niño es su influencia sobre la formación de ciclones tropicales.

Cuando este fenómeno se fortalece, suele aumentar la cizalladura del viento en el Atlántico, una condición que dificulta el desarrollo de huracanes. Por ello, años como 1972, 1982, 1987, 1997 y 2015 registraron temporadas atlánticas menos activas de lo normal.

Sin embargo, esto no significa que desaparezca el riesgo de ciclones. Los expertos recuerdan que incluso durante temporadas tranquilas pueden formarse huracanes destructivos.

Un fenómeno que será vigilado durante meses

La NOAA informó que continuará monitoreando la evolución de El Niño y emitirá una nueva actualización en julio.

Por ahora, los modelos coinciden en que el fenómeno seguirá fortaleciéndose durante la segunda mitad de 2026, por lo que autoridades y especialistas mantienen vigilancia sobre sus posibles efectos en lluvias, temperaturas, agricultura y recursos hídricos.

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