Boris perdió fuerza durante la mañana de este martes y dejó de ser una tormenta tropical. El sistema se degradó a ciclón post-tropical mientras continúa desplazándose sobre el sur de México, donde todavía mantiene el potencial de generar lluvias capaces de provocar inundaciones y deslaves.
Aunque el ciclón prácticamente llegó al final de su ciclo de vida, las autoridades meteorológicas advirtieron que el peligro no ha terminado por completo, especialmente en zonas montañosas de Guerrero y Oaxaca.
Boris ya es una baja presión remanente
De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos, Boris se convirtió en un ciclón post-tropical durante la mañana de este 9 de junio.
A las 9:00 horas, su centro se ubicaba a unos 105 kilómetros al este de Acapulco y a 75 kilómetros al noroeste de Punta Maldonado, con vientos máximos sostenidos de 45 kilómetros por hora.
Los especialistas prevén que el sistema se disipe completamente durante las próximas horas sobre las montañas del sur del país.
Continúan las lluvias en Guerrero y Oaxaca
Aunque Boris ya no es una tormenta tropical, sus remanentes seguirán dejando lluvias durante este martes.
El pronóstico indica acumulados adicionales de entre 25 y 100 milímetros en algunas zonas de Guerrero y Oaxaca.
Las precipitaciones podrían generar inundaciones repentinas, crecidas de arroyos y deslizamientos de tierra, principalmente en comunidades ubicadas en laderas o terrenos escarpados.
Ya no hay alertas costeras
El Centro Nacional de Huracanes informó que todas las alertas y avisos por tormenta tropical fueron cancelados.
Sin embargo, algunas rachas de viento y oleaje elevado podrían persistir durante varias horas más en sectores del litoral del Pacífico sur mexicano.
Autoridades piden no bajar la guardia
Protección Civil recomendó a la población mantenerse atenta a los avisos locales, especialmente en zonas donde los suelos ya se encuentran saturados por las lluvias registradas durante los últimos días.
Las autoridades señalaron que muchas de las emergencias asociadas a ciclones ocurren después del paso del sistema debido a deslaves, derrumbes o crecidas repentinas de ríos.
