Trump celebra guerra contra México y la usa para justificar su política fronteriza y antidrogas

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, conmemoró públicamente la guerra entre México y Estados Unidos de 1846-1848, un conflicto que derivó en la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano, y utilizó ese episodio histórico como respaldo simbólico de su política fronteriza, antidrogas y comercial.

Durante una proclama difundida por la Casa Blanca, Trump recordó la entrada de tropas estadounidenses a la Ciudad de México en septiembre de 1847 y la posterior firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, mediante el cual México cedió aproximadamente 525 mil millas cuadradas de territorio a Estados Unidos.

Trump destacó que este territorio representaba cerca del 55 por ciento del territorio mexicano previo a la guerra, e incluyó regiones que hoy forman parte de California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México, Texas y zonas de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma.

Trump revive la guerra entre México y Estados Unidos: Tratado de Guadalupe Hidalgo

El mandatario señaló que el conflicto abrió el camino al Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848, por el cual México recibió 15 millones de dólares a cambio de más de 2.4 millones de kilómetros cuadrados.

Trump retomó el discurso histórico que presenta la guerra como una acción que aseguró la soberanía estadounidense y permitió la expansión territorial hacia el suroeste del continente.

Trump vincula el conflicto histórico con su agenda actual

Al cumplirse 178 años del conflicto, Trump describió la guerra como una “victoria legendaria” y afirmó que ese antecedente guía las acciones de su segundo mandato presidencial.

En la proclama, el mandatario aseguró que su gobierno ha intensificado las medidas para reforzar la frontera sur, combatir el tráfico de drogas y frenar la migración irregular desde México hacia Estados Unidos.

Trump afirmó que su administración busca desmantelar redes criminales en el hemisferio occidental y mantener el control territorial y comercial de la región, en línea con su interpretación contemporánea de la Doctrina Monroe.

El presidente estadounidense también mencionó acuerdos comerciales con países como El Salvador, Argentina, Ecuador y Guatemala, y aseguró que estas alianzas buscan limitar la influencia de potencias extranjeras en América Latina.

Finalmente, Trump reiteró que su gobierno mantendrá una política de “Estados Unidos primero”, con énfasis en seguridad, comercio y control regional.

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