La eutanasia en pacientes con enfermedades mentales volvió a abrir uno de los debates bioéticos más delicados del mundo luego de que especialistas afirmaran que el sufrimiento psicológico severo puede llegar a ser tan incapacitante y doloroso como una enfermedad física terminal.
Durante una charla organizada por el Programa Universitario de Bioética de la UNAM, el investigador de la Universidad de Barcelona, Sergio Ramos Pozón, explicó que estudios realizados en Europa muestran que legalizar la eutanasia para ciertos pacientes con padecimientos psiquiátricos no provocó un aumento masivo de solicitudes, como suelen advertir algunos sectores.
“El sufrimiento mental también destruye vidas”
Uno de los puntos centrales expuestos por los especialistas es que el sufrimiento emocional extremo no debería minimizarse frente al físico.
Una revisión científica encabezada por la investigadora Marie Nicolini, del Centro Hospitalario Universitario Saint Pierre, en Bélgica, analizó más de 40 estudios publicados desde 2013 y concluyó que el sufrimiento mental puede ser tan válido e incapacitante como el generado por enfermedades físicas graves.
Los expertos señalaron que muchas veces existe la idea equivocada de que una persona con depresión, esquizofrenia u otros trastornos psiquiátricos no puede tomar decisiones sobre su propia vida, aunque insistieron en que cada caso debe analizarse de manera individual.
“El diagnóstico no define automáticamente si alguien puede decidir”, explicó Ramos Pozón durante la conferencia.
Los casos no aumentaron tras legalizar la eutanasia
El especialista también rechazó la idea de que permitir la eutanasia en ciertos escenarios psiquiátricos provoque un crecimiento descontrolado de solicitudes.
Según los datos presentados, en Suiza el porcentaje de casos incluso disminuyó con los años, mientras que en Países Bajos las cifras se mantuvieron estables.
“El argumento de que los casos aumentarían simplemente no se sostiene con la evidencia”, afirmó.
España y Europa ya enfrentan el debate
En España, la legislación sobre ayuda médica para morir entró en vigor en 2021 y contempla requisitos estrictos para acceder al procedimiento, incluyendo evaluaciones médicas, consentimiento informado y revisiones éticas.
Sin embargo, el debate se ha vuelto cada vez más complejo porque ya no gira únicamente alrededor de pacientes con cáncer terminal o enfermedades neurodegenerativas, sino también sobre personas con sufrimiento psicológico crónico o lo que algunos especialistas llaman “cansancio vital”.
En países como Países Bajos ya existen discusiones sobre adultos mayores que no necesariamente tienen depresión, pero consideran que su vida perdió sentido tras años de soledad, enfermedad o pérdida familiar.
La posibilidad de permitir la eutanasia en casos de salud mental sigue generando posturas profundamente divididas.
Mientras algunos especialistas consideran que negar esa opción invisibiliza el sufrimiento emocional extremo, otros sostienen que siempre podría existir un nuevo tratamiento o una recuperación futura.
Los expertos en bioética han señalado que el desafío está en encontrar mecanismos que permitan evaluar cada situación con responsabilidad médica, legal y humana.
