La investigación por el caso de Edith Guadalupe dio un giro clave en las últimas horas. La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México confirmó que existen indicios de que la joven de 21 años fue asesinada dentro de la caseta de vigilancia del edificio donde desapareció, ubicado en Revolución 829.
Durante una conferencia de prensa, la fiscal Bertha Alcalde reconoció además un retraso grave en la investigación: la Fiscalía tardó aproximadamente 15 horas en ingresar al inmueble, pese a que la familia había señalado ese lugar desde el inicio como el último punto donde se tuvo rastro de Edith Guadalupe.
Ese tiempo, admitió, se perdió en decisiones burocráticas. Los primeros agentes asignados optaron por revisar aplicaciones, pegar volantes y realizar acciones externas, en lugar de verificar de inmediato el sitio donde la joven habría ingresado por última vez.
Indicios dentro de la caseta de vigilancia
Las pruebas recabadas en el inmueble apuntan a que el ataque ocurrió dentro de la caseta del vigilante. Peritajes revelaron la presencia de manchas de sangre en distintas zonas del espacio, incluyendo el área de descanso y las escaleras internas, con signos evidentes de intento de limpieza.
De acuerdo con la Fiscalía, estos hallazgos sugieren que Edith Guadalupe fue agredida en el interior de la caseta y posteriormente su cuerpo fue movido dentro del mismo espacio.
El papel del vigilante y las cámaras
El principal señalado es Juan Jesús “N”, vigilante del edificio, quien ya fue detenido. La investigación indica que habría manipulado el sistema de videovigilancia en momentos clave, desconectándolo justo antes del ingreso de la víctima y en horas posteriores, presuntamente para ocultar evidencia.
Además, el hombre presentaba lesiones físicas compatibles con un forcejeo, lo que coincide con los indicios encontrados en el cuerpo de la joven.
Cómo murió Edith Guadalupe
La necropsia determinó que la causa de muerte fueron heridas punzocortantes en el tórax, compatibles con un objeto tipo desarmador, herramienta que fue localizada dentro del inmueble como parte de la investigación.
También se encontraron pertenencias de la víctima, incluyendo su bolso y teléfonos celulares, ocultos en distintas áreas del edificio, lo que refuerza la hipótesis de un intento por encubrir el crimen.
Investigación sigue abierta
Aunque ya hay un detenido, la Fiscalía mantiene abiertas otras líneas de investigación, incluyendo la posible operación de una red de trata de personas que utilizaba el inmueble para citar a mujeres jóvenes.
La fiscal aclaró que, hasta el momento, no existe una confesión del presunto responsable, por lo que el caso se sostiene en pruebas periciales, indicios biológicos y el análisis de la manipulación de cámaras de seguridad.
Las autoridades continúan integrando la carpeta de investigación para llevar el caso ante un juez, mientras avanzan en el esclarecimiento total de los hechos y posibles responsabilidades adicionales.
