“A veces nos siguen cuando llegamos a una comunidad”: maestra de Michoacán revela lo más duro de dar clases en el estado

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Mientras miles de personas celebran el Día del Maestro este 15 de mayo, detrás de muchas aulas en Michoacán hay historias que pocas veces se cuentan: bajos salarios, miedo al crimen organizado y docentes que sienten que su trabajo ya no es valorado como antes.

Lizeth, maestra de primaria en Morelia y entrenadora de Boccia, decidió hablar sobre lo que realmente significa ser docente en Michoacán en 2026. Por seguridad, pidió no revelar su nombre completo.

Egresada de la Escuela Normal Benefica y Centuaria Escuela Normal Urbana Federal Prof. Jesús Romero Flores de Morelia, asegura que dar clases en el estado implica mucho más que enseñar letras y números.

“A veces nos detienen cuando llegamos a trabajar”

Al ser cuestionada sobre las tres cosas más difíciles de ser maestra en Michoacán, Lizeth no dudó en mencionar primero el salario.

“Estamos muy por debajo de diferentes entidades del país, aunque realicemos la misma función”, explicó.

Pero después vino una respuesta todavía más dura.

La docente aseguró que el crecimiento del crimen organizado en varias regiones del estado ha cambiado completamente la experiencia de trabajar en comunidades alejadas.

“Desde 2013 a la fecha ha ido en aumento la presencia del crimen organizado en diferentes regiones del estado. En ocasiones te siguen o detienen cuando recién llegas a una comunidad a trabajar, hasta que saben que eres maestra”, relató.

Sus palabras reflejan una realidad que muchos docentes viven en silencio en distintas zonas de Michoacán.

“La escuela ya es vista como guardería”

Lizeth también habló sobre el cambio que ha notado en la relación entre familias y maestros.

“No considero que el trabajo del maestro esté valorado como antes”, dijo.

La docente explicó que muchos padres y madres de familia ven actualmente la escuela únicamente como un espacio para dejar a sus hijos mientras trabajan, y no como un lugar de aprendizaje y formación.

“Tienden a ver la escuela como una especie de guardería y no como un lugar de aprendizaje”, señaló.

Además, considera que existe poca participación familiar en tareas, estrategias pedagógicas y límites dentro del hogar. “No hay apoyo con las tareas o estrategias que dejamos los docentes para reforzar en casa”, lamentó.

Su mayor logro: construir una escuela más incluyente

Pese a las dificultades, Lizeth asegura que su mayor satisfacción profesional ha sido impulsar la inclusión dentro de las aulas.

La maestra explicó que gran parte de su trabajo ha estado enfocado en fomentar el respeto a la diversidad y construir espacios más accesibles para todos los estudiantes.

“Mi mayor logro es poner mi granito de arena para fomentar la inclusión a la diversidad en todos sus ámbitos”, compartió.

Aunque reconoce que todavía enfrenta resistencia de algunos sectores. “En ocasiones es difícil por pensamientos de familias y maestros de la vieja escuela”, explicó.

Aun así, mantiene firme su visión: “Creo en una escuela para todos y en un mundo accesible”.

El otro trabajo que también transforma vidas

Además de trabajar en primaria, Lizeth también se desempeña como entrenadora de Boccia, un deporte paralímpico enfocado en personas con discapacidad motriz.

Desde ambos espacios busca impulsar inclusión, empatía y desarrollo humano.

Día del Maestro 2026: la realidad detrás de las aulas

Historias como la de Lizeth muestran una cara poco visible del magisterio en México.

Mientras las celebraciones por el Día del Maestro llenan redes sociales, miles de docentes siguen enfrentando inseguridad, desgaste emocional, salarios bajos y falta de reconocimiento social.

Aun así, muchos continúan entrando todos los días al aula convencidos de que educar todavía puede cambiar vidas.

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