Una intensa tormenta eléctrica azotó el día de ayer el estado de Misuri, en Estados Unidos, dejando a su paso granizo de hasta 10 centímetros de diámetro, equivalente al tamaño de una pelota de béisbol.
El fenómeno provocó daños en vehículos, viviendas y ventanas, además de afectar infraestructura en distintas zonas.
En la ciudad de Springfield, incluso se reportó la muerte de un animal dentro de un zoológico a causa del impacto del granizo.
Habitantes describieron el evento como inusual por la intensidad y el tamaño de las piedras de hielo, que superaron lo visto en décadas.
¿Por qué se forma granizo tan grande?
El granizo de gran tamaño se origina dentro de tormentas conocidas como superceldas, un tipo de sistema meteorológico altamente organizado y potente.
Dentro de estas tormentas ocurren corrientes ascendentes extremadamente fuertes que empujan gotas de agua hacia capas muy frías de la atmósfera, donde se congelan.
Estas pequeñas bolas de hielo no caen inmediatamente. En cambio, son impulsadas repetidamente hacia arriba por el viento, acumulando nuevas capas de agua que se congelan una y otra vez.
Con cada ciclo, el granizo crece, formando estructuras similares a una cebolla con múltiples capas de hielo.

El papel de las corrientes de aire
Para que el granizo alcance tamaños extremos, como el de una pelota de béisbol, se necesitan corrientes ascendentes muy intensas.
Estas corrientes deben ser lo suficientemente fuertes para sostener el peso del hielo mientras sigue creciendo.
Cuando finalmente el granizo se vuelve demasiado pesado, cae con gran velocidad hacia la superficie.
Por qué es tan destructivo
El granizo grande puede caer a velocidades superiores a los 100 km/h, lo que explica los daños severos que provoca.
Vehículos abollados, cristales rotos y techos perforados son algunos de los efectos más comunes en este tipo de tormentas.
Un fenómeno cada vez más frecuente
Eventos de granizo extremo han sido más visibles en los últimos años, especialmente en regiones de Estados Unidos donde las condiciones atmosféricas favorecen tormentas intensas.
Los expertos señalan que factores como altas temperaturas, humedad y cambios en la dinámica atmosférica pueden influir en la formación de estos fenómenos.
